jul 01 2010
Italia, poco original: se disparó el gasto público
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Los datos que dio a conocer hace dos días el Instituto Nacional de Estadística (ISTAT) indican oficialmente que el gasto público de la administración del premier Silvio Berlusconi casi llegó en el curso del año pasado a los 800.000 millones de euros, cifra con la superó más del 50% de su Producto Interno Bruto (PIB), exactamente el 52%.
Además se dio a conocer que en el 2.009 Italia retornó a los mismos altos niveles de presión fiscal que tenía en el año 1.997, más de una década atrás.
El otro dato sugerente para tener en cuenta es que el peso fiscal sobre la riqueza nacional llegó a algo más del 43%, una cifra inédita hasta ahora.
La explicación oficial para esta subida del gasto público es el fuerte aumento que al parecer sufrieron los llamados gastos intermedios que se elevaron un 7,5%. Entre estos gastos se cuentan especialmente las prestaciones sociales que el gobierno otorga en dinero como las pensiones y los subsidios. Este “subrubro” tuvo una influencia que alcanzó el 36% de los pagos totales y se incrementó algo más del 5% con respecto al año anterior, el 2.008.
Otro gasto que se disparó más de la cuenta es el de la sanidad concertada, aquella que se prevé con anticipación y en cierta forma se pacta con el beneficiario, que subió un 4,4%.
Silvio Berlusconi tiene prácticamente como frase de cabecera desde el comienzo de la crisis económica global aquella que dice que “no se meterá la mano en el bolsillo de los italianos”.
Pese a la grandilocuencia de su discurso, Italia escaló dos lugares en la lista de los 27 países de la Unión Europea en cuanto a la presión que el fisco ejerce sobre los trabajadores. Está ahora ocupando junto con Francia el quinto lugar de la tabla, cuando a fines del 2.008 se encontraba en la séptima posición.
Para el ISTAT la subida de la presión fiscal se debe sin dudas a que la reducción del PIB italiano fue superior a la caída en la recaudación de impuestos, lo que desequilibró todavía más la ya maltrecha balanza interior italiana.
Por esta razón Berlusconi busca compensar el comportamiento negativo que en general presenta la recaudación impositiva con la fuerte subida de los impuestos extraordinarios, los que para el último ejercicio crecieron casi 12.000 millones de euros.
La oposición al gobierno salió a criticar fuertemente estas cifras, y como muestra bastan las declaraciones del diputado del Partido Democrático Michele Ventura, quien sarcásticamente proclamó a los cuatro vientos que éstos eran “los récords prometidos por el gobierno de Berlusconi”.
