ago 12 2010
Las reacciones de los países andinos ante la crisis global según el Banco Mundial
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Felipe Jaramillo, el Director del Banco Mundial (BM) para los países andinos hizo un informe acerca del comportamiento de esas naciones de Latinoamérica frente al embate de la crisis económica global.
Según él, Chile fue el país andino que tuvo la reacción más adecuada ante la crisis, al tiempo que Venezuela resultó ser el más golpeado por los avatares económicos que derivaron de la situación.
Jaramillo se encuentra en Bolivia para reunirse con el presidente Evo Morales, y consultado por la prensa sobre el comportamiento de la región andina recalcó que Chile realizó el paquete de estímulo fiscal más grande, ya que tenía un gran ahorro como para subir el gasto público, y eso le permitió, con programas de bonos sociales e infraestructura, sobrellevar la crisis de una manera bastante atemperada.
Todo esto a pesar de haber sido una de las naciones más afectadas económicamente por la tremenda caída del precio del cobre, una de las principales exportaciones del país.
Jaramillo asegura que el ejemplo chileno da una idea de cómo toda Latinoamérica, que en otras épocas no hubiese tenido capacidad de reacción ante una situación tan grave como ésta, pudo ahora hacer frente al problema mejor incluso que todo el bloque europeo.
Sin embargo, y en el extremo opuesto de la lista de naciones andinas, las cifras demuestran que el país que claramente fue más afectado fue Venezuela.
Los venezolanos fueron la única nación andina que sufrió una fuerte contracción de su economía, y todavía en la actualidad están pasando por serias dificultades.
Venezuela decidió, a pesar de ser miembro del BM, no solicitar servicios financieros de apuntalamiento de la economía ni asistencia técnica desde hace ya tres años, por lo que son pocas las cifras de las que dispone el organismo internacional para saber qué tan grave es la situación económica venezolana.
Para Jaramillo Perú “ha respondido muy bien ante la crisis”, atrajo inversiones externas y goza de una estabilidad económica “importante” según sus propias palabras. El crecimiento peruano para fines del 2.010 puede superar incluso el 7% de su PIB.
Ecuador está más complicado por ser un país petrolero y debido a los problemas globales de comercialización del crudo, su recuperación está en marcha pero será más lenta que la peruana.
Finalmente Bolivia, que el año pasado tuvo el mejor crecimiento de la región con un 3,3%, continuará este año con la recuperación, quizás a ritmo algo más lento pero de cualquier forma muy firme.

El presente artículo parte de la siguiente base: casi todo lo que informan los medios de comunicación que marcan la agenda informativa nacional e internacional acerca del proceso bolivariano de Venezuela, es falso, o está seriamente distorsionado. Se trata de una constatación, no de un lamento. Los medios de comunicación siempre han cumplido un rol político e ideológico, sólo que hoy la concentración de la propiedad medial hace que conseguir información alternativa se vuelva más complicado y que la lucha por legitimar representaciones sea más difícil para la Izquierda.
Sobre esta base, entonces, y conscientes de que es lo negativo lo que suele siempre destacarse del gobierno venezolano y de que Venezuela, bajo el liderazgo de Hugo Chávez, se ha convertido en un país donde para los medios lo normal es un escándalo, daremos cuenta de una serie de logros indesmentibles que el proceso bolivariano ha alcanzado en cortos 11 años de gestión (1998-2009).
Para ello acudiremos al dato duro y objetivo y a fuentes diversas: algunas son oficiales, como el INE de Venezuela, Banco Central de Venezuela o Ministerio de Planificación. Sin embargo, la fuente principal que emplearemos es el informe anual (2009) publicado por el Center for Economic and Policy Research (CEPR) de Estados Unidos, organismo internacionalmente reconocido y a quien nadie puede acusar de ser de Izquierda.
Crecimiento económico
Venezuela muestra un crecimiento económico estable y continuo en los 12 años de gobierno revolucionario, crecimiento que se estancó sólo en el período 2002/2003, con motivo del golpe de Estado y paro petrolero. El país muestra una economía sólida que ya alcanza más de 20 trimestres consecutivos de crecimiento. De acuerdo al CEPR, la economía ha crecido una media de 4.3 puntos anuales a lo largo de los últimos 9.25 años. Sobre una base per capita, eso significa un crecimiento total de 18.2 puntos o de 1.9 al año. Hay que señalar que se trata de un crecimiento constante que muestra un mejoramiento inmenso respecto a lo que ocurría antes (en la llamada IV República), pero que, comparado con la media regional es menos espectacular. Sin embargo, hay que considerar el efecto del paro petrolero de 2003, que afectó seriamente la economía venezolana.
El crecimiento no sólo ha beneficiado al pueblo venezolano, el sector privado también se ha visto beneficiado con éste. En los últimos 10 años, dicho sector ha crecido más rápido que el sector público, especialmente el financiero y de seguros, que ha mostrado un crecimiento de 258.4% durante la actual expansión económica, con una media de 26.1 anual. El sector de la construcción, en tanto, ha crecido un 159.4 por ciento, el de las comunicaciones 151% y el manufacturero un 98.1%.
Pobreza y desigualdad
Venezuela muestra en esta década niveles históricos de recaudación tributaria y de reservas internacionales; ello, junto a las decisiones y la orientación política del gobierno, ha incidido como nunca en las políticas sociales y en la reducción de las tasas de pobreza y de los índices de desigualdad social.
El porcentaje de hogares pobres declinó en más de la mitad (del 54% al 26%) y el de hogares en extrema pobreza disminuyó en un 72%, llegando a un 7 por ciento del total de hogares. Tal como lo señala el CEPR, “se trata de un logro significativo y sitúa a Venezuela en un ámbito en que prácticamente eliminó la pobreza extrema”.
A lo anterior agreguemos la información que nos entrega el coeficiente Gini en Venezuela (mide desigualdad; mientras más bajo, implica menos desigualdad). Desde la elección de Chávez, en 1998, este indicador ha bajado en casi seis puntos, de 46.96 a 40.99. Para hacernos una mejor idea de lo que ello significa, comparemos con Estados Unidos (1980-2005). De acuerdo a lo que informa el United Sates Census Bureau 2006 en la cuna de la democracia occidental y liberal este índice muestra un alza de la desigualdad de 40.3 a 46.9.
Vale la pena mencionar cómo ha crecido en términos reales el salario mínimo de los venezolanos. Ha experimentado una tasa de crecimiento constante desde 1999 (cuando se situaba en 198 dólares), siguiendo el gobierno bolivariano una política totalmente distinta a la recomendada por el FMI. Hoy es uno de los sueldos mínimos más altos de América Latina: 446 dólares, incremento salarial que ha implicado paralelamente un incremento en la capacidad adquisitiva del venezolano y un estímulo importante al consumo interno.
Lo anterior implica todo un desafío a las políticas de control inflacionario. Chávez asumió en 1998 un país con 30 por ciento de inflación (el gobierno de Andrés Pérez mostró una inflación promedio de 44.2%, de acuerdo al Banco Central). Esa cifra de 30% bajó a un 12.3 por ciento en los años siguientes, pero el paro petrolero de 2003 implicó un aumento significativo de la inflación, que llegó a 38.7% en febrero de ese año. Actualmente se ha estabilizado en cerca de 24%.
También ha aumentado el gasto social, que pasó de 37% del gasto total, en 1998, a 59.5% en 2007. Este gasto social es posible gracias a los niveles históricos de recaudación tributaria y a la utilización de la renta petrolera para levantar una estructura paralela a la tradicional para hacerse cargo de la salud, la educación, el abastecimiento, etc., que se conoce como “las misiones”. Gracias a ello, los programas de seguridad social han extendido su protección, duplicando su alcance en comparación con 1998. Es así como la mortalidad infantil ha caído de 21.4 niños muertos por mil nacimientos, a 13.7. En comparación a 1998, 4 millones de venezolanos que no tenían acceso a agua potable, hoy lo tienen (el 92% de la población).
Empleo
Otro de los logros del gobierno bolivariano, que va en una tendencia contraria a la de la mayoría de los países de América Latina, es la disminución del empleo informal y el aumento del formal. En Venezuela, como en casi todos nuestros países, el empleo informal era altísimo. Cuando asume el gobierno revolucionario se sitúa en un 42,8% de la fuerza laboral v/s un 45.4% de empleo formal. El año 2008, en tanto, el empleo formal incluye a más de la mitad de la fuerza laboral (51.8%), bajando el informal a 40.4%. Difícilmente otro país en América puede mostrar un comportamiento así, en el cual aumenta el sector formal y disminuye el informal. La cifra de desempleo, en tanto, alcanzó a fines de 2009 el 8.1%. Según el centro de estudio estadounidense CEPR, “todos los indicadores del mercado laboral, bajo cualquier comparación, muestran una mejoría sustancial durante la administración de Chávez”.
Es interesante, además, constatar que en paralelo está emergiendo un nuevo modelo socieconómico, en cuyo centro está el estímulo a la creación de cooperativas. De 877 cooperativas en 1998, se pasó a más de 30 mil cooperativas activas que dan trabajo a más de 2.7 millones de venezolanos, es decir, a cerca del 14% de la fuerza laboral e implican una contribución del 8 por ciento al PIB.
Palabras finales
Hay muchos otros logros que mostrar que se han alcanzado en estos 12 años de gobierno bolivariano, por ejemplo, los niveles históricos de reservas internacionales, el modelo de comercio internacional, la recuperación de tierras agrícolas y el estímulo al mercado interno, la eliminación de la pesca de arrastre, etc. A ello podemos sumar los consecutivos éxitos electorales.
No queremos dar la falsa idea de que no hay problemas y que todo es perfecto, sin embargo, los desafíos, errores y desaciertos que son propios de todo proceso, y que permanentemente son resaltados por los medios, quedan para otro artículo. En éste quisimos dar datos objetivos que sientan las bases reales para discusiones posteriores en torno a los errores.
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