ago 14 2011
José Manuel Campa cree que hay “tormentas económicas de verano muy particulares”
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El secretario de Estado de Economía de España, José Manuel Campa, afirmó hace un par de días que no es aconsejable preocuparse demasiado por la “volatilidad extrema” que presenten los mercados después de las fuertes caídas de los últimos días de las principales Bolsas europeas, las que llegaron a niveles de principios del año 2.009 tras desplomarse más del 5% en la mayoría de los casos.
Campa dijo textualmente que “no debemos de preocuparnos mucho, aunque si debemos de ser conscientes de que estamos en un periodo de volatilidad extrema, no deberíamos obsesionarnos con volatilidades a corto plazo”, asegurando que lo que ocurrió en los mercados internacionales en los últimos días es una “tormenta de verano un tanto peculiar”.
En declaraciones que Campa efectuó a medios periodísticos, el secretario observó que España no reaccionó como los gobiernos de Francia e Italia debido a que los españoles empezaron su proceso de reestructuración de base hace ya bastante tiempo, con lo que marcha a la delantera de sus vecinos de la Eurozona en ese aspecto.
Para Campa no es necesario preocuparse más de lo que ya se ocupó el gobierno español, porque las turbulencias se generaron por la suma de la volatilidad habitual para un mes de agosto con los que calificó como “movimientos muy coordinados y muy bruscos de todas las bolsas mundiales”.
También el ministro de Fomento y a su vez portavoz del gobierno José Blanco, destacó en declaraciones a medios de prensa que el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero ya tenía “encauzadas” las medidas que seguramente se van a aprobar en el Consejo de Ministros del próximo 19 de este mes, en el mismo momento en el que la mayoría de los líderes europeos estaban disfrutando de sus vacaciones veraniegas, lo cual demuestra a las claras que los otros países reaccionaron más tarde que España en varios sentidos.
Blanco insistió mucho en destacar que España está a la vanguardia en la toma de decisiones que se están implementando en algunas naciones europeas, las que los españoles ya aplicaron suficiente tiempo atrás, subrayando que lo que se demuestra con las reuniones de urgencia solicitadas por los presidentes francés e italiano es que el problema de ninguna forma es sólo de España, sino que el recrudecimiento de la crisis trae consecuencias para todos los países de la región.

