Ago 15 2010
Para los mercados europeos el principal riesgo de una recaída está en los países periféricos
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Existen serios temores de que los países con mayor déficit de la Eurozona y por consiguiente peor situación financiera puedas transformarse en un verdadero lastre para la incipiente recuperación de la región.
Y esos temores hacen que los mercados reaccionen en consecuencia, o sea a la baja. En la semana que termina fueron hasta el viernes cuatro jornadas consecutivas de resultados negativos para las principales Bolsas europeas.
Como un ejemplo puede citarse que la prima de riesgo de España, que marca la diferencia entre la rentabilidad del bono español a 10 años y su par alemán, considerado el más seguro de Europa, subió la preocupante suma de 35 puntos básicos, para ubicarse en los 185 puntos que mostraba a mediados de junio.
En la Bolsa española, el Ibex35 también cerró una semana para el olvido con un balance que es el peor desde fines de junio al mostrar una caída del 3,5%.
O sea que se volvió a fojas cero después de la mejora que había experimentado el riesgo país al conocerse los resultados de las pruebas de resistencia de los principales Bancos y entidades financieras europeas, incluidas varias españolas.
España, Grecia, Portugal, Irlanda y hasta Italia, que en las últimas horas fracasó en una emisión de deuda a mediano y largo plazo, volvieron a transformarse en el centro de las preocupaciones de toda la región del euro.
La semana empezó con la advertencia de la Fed estadounidense sobre los palpables riesgos de un retorno a la recesión, y esos temores terminaron obviamente por cruzar el Océano Atlántico e instalarse en Europa.
Nuevamente reina la incertidumbre tanto en los mercados financieros de renta variable como en los mercados secundarios de deuda.
Cuando se suponía que el final de la crisis estaba cada vez más cerca, numerosas nuevas dudas hacen que los inversores se refugien en los valores considerados con menos riesgo y más confiables, como los bonos de Alemania.
El accionar de los inversionistas es claro y previsible: tal como está de incierto el panorama a futuro de la economía de muchos países de la zona euro y aún de los Estados Unidos, es preferible asegurar beneficios e invertir en activos que estén a buen recaudo, con la lógica consecuencia de ganar menos pero asegurar la inversión.
Siempre queda la posibilidad de realizar operaciones de “riesgo” con activos de los países en problemas en el futuro, ya que efectuarlas ahora podría llevar a cualquier pequeño o mediano inversor literalmente a la ruina.
