jun 26 2011
EEUU en un dilema financiero que puede influir en el mercado internacional
|
|
La Reserva Federal de los Estados Unidos parece haber cambiado de táctica en cuanto a su política monetaria. Acaba hace apenas un par de días de dejar sin efecto el que en su momento se conoció como QE2, un intrincado mecanismo por el cual se compraron 600.000 millones de dólares en bonos con el objeto de mantener bajos los tipos de interés, asegurar la liquidez y evitar la deflación.
Pero como la debilidad económica que todavía sigue mostrando la principal potencia mundial y la inflación siguen en el centro de la escena económica estadounidense y por añadidura global, se decidió entrar en una fase de “ver qué pasa y esperar”.
Tanto la Fed como la Casa Blanca piensan que la desaceleración económica del primer semestre del año va a ser pasajera y se superará en la segunda parte del 2.011.
Lo concreto es que la actividad industrial se enfrió lo mismo que el naciente entusiasmo de Wall Street, el que además mira hacia el otro lado del Atlántico con preocupación cómo será el desenlace de la crisis de la deuda soberana de los países periféricos del euro, entre ellos España.
No le está resultando fácil a la Fed mantener la calma de los mercados, de los empresarios y de la ciudadanía en general. Para colmo de males, el índice de parados vuelve a acercarse peligrosamente al 10%, la cifra máxima que se alcanzó en pleno auge de la crisis económica global.
Ahora la previsión de crecimiento es del 2,8% para este año y del 3,5% para el próximo. Y se espera terminar el 2.011 con un desempleo que no supere el 8,8%. La inflación al parecer oscilará entre el 2,4% este año y el 1,8% a principios del año entrante.
El principal problema para la Eurozona, en donde obviamente está incluida España, es que estas fluctuaciones en las variables económicas estadounidenses hacen que la administración de Barack Obama no tenga demasiado claro el futuro inmediato del intercambio comercial de su país con el resto del mundo. Y es entonces cuando la situación de los estadounidenses pasa a ser clave para el desarrollo y la recuperación de buena parte del resto del mundo.
En estos días se va a dar a conocer la cifra final del PIB estadounidense del primer trimestre, el que se espera se confirme en alrededor de una subida del 2%, una cifra insuficiente para la recuperación de la primera potencia mundial.
