sep 17 2010
Finalmente Japón debilita su moneda por primera vez en 6 años
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Hace apenas unas horas el primer ministro de Japón Naoto Kan había asegurado que el gobierno nipón no iba a devaluar su moneda, el yen.
Pero, aunque al parecer tarde, debió ceder e intervenir en el mercado de divisas al alcanzar el yen sus niveles más altos en 15 años frente al dólar estadounidense.
De esta forma está haciendo un desesperado esfuerzo por defender sus exportaciones.
Esta intervención es la primera desde el año 2.004 y trata de parar la apreciación de la moneda japonesa frente al dólar.
Pero la venta de millones de yenes por parte del gobierno de Kan podría haber llegado tarde y resultar insuficiente sin la participación ahora imprescindible de otros Estados.
Japón hace meses que está perdiendo competitividad en los mercados internacionales porque la subida de su moneda encarece sus productos en el resto de los países del mundo.
Para encontrar una situación parecida a la actual, el Banco de Japón (BOJ) advierte que habría que remontarse al año 2.004, cuando este ente emisor tuvo que vender varios billones de yenes en un momento en que el dólar se cambiaba a 109 yenes por unidad.
Ahora la moneda estadounidense cotizaba a menos de 85 yenes, lo que hacía todavía más complicada la situación.
Esta decisión del gobierno japonés ayudó también a calmar los temores de los inversores en Japón, tremendamente preocupados por la caída de las exportaciones, las que repercutieron en los balances de las más grandes compañías como Toyota o Canon por citar sólo algunas.
Gracias a la decisión gubernamental, el Nikkei, el principal índice bursátil del Japón, repuntó 2,34% en apenas 24 horas.
El titular de economía señaló que el nivel correcto para las autoridades del gobierno sería el de 82 yenes por dólar. Pero según otras fuentes gubernamentales, el principal problema no es la cotización del yen en sí, sino la volatilidad de su cambio.
El yen se ha revalorizado demasiado desde agosto por la poca confianza de los inversores internacionales en otras monedas como el dólar o el euro, lo que a Japón le ha traído más problemas que beneficios.


